
La historia de Maderita comenzó, proféticamente, huyendo del mundanal
ruido. Buscando la tranquilidad fuera de la orgía de decibelios de Las
Fallas se produjo un encuentro casi fortuito en El Vedat, una zona de
montaña cercana a Valencia. Allí, en una casa de campo comenzaron a
tocar juntos Julio Bustamante y algunos miembros de Ciudadano. El
primero, un personaje al que resultaría incompleto calificar de músico
de culto, un estandarte sin bandera del pop valenciano, pero también
pintor y escritor.
Los segundos, parte de uno de los grupos más imaginativos del mundo
indie, que además se reparten por diversos proyectos como Tortel o como
músicos de directo de Alondra Bentley y Josh Rouse. La conexión fue
instantánea, y grabaron tres de las composiciones que se incluyen en
Vivir para creer como sin querer, sólo pretendiendo llevar la canción
a lo mínimo.
Cantar mucho, a cuatro voces incluso, temas sencillos, cuenta Xema
Fuertes, guitarrista en Maderita. El resultado tiene algo de mágico,
algo parecido a sacar a los Fleet Foxes del invierno de Seattle y
traérselos a ser felices al calor mediterráneo: armonías vocales,
guitarras acústicas, contrabajo y letras en tres dimensiones.
Queríamos hacer música pop llevada a las raíces, explica Bustamante.
Dar tanto protagonismo a las voces es trabajoso, pero también muy
terapéutico, beneficioso tanto para nosotros como para el que escucha.
Terapéutico es un adjetivo bastante preciso para describir las
canciones de Vivir para creer, cada una con su procedencia y su
historia diferente, pero todas unidas por esa sensación casi de
sanación. Algunas de las composiciones de Bustamante llevaban años
esperando, porque a lo mejor eran demasiado suaves; otras son de Xema
Fuertes y Jorge Pérez, una de las voces principales. También hay una
versión en castellano de It Ain t Me, Babe, de Dylan, y otra de Cims i
abismes, de aquel gozoso Brossa d ahir de Pep Laguarda que Bustamante
descubrió a sus jóvenes compañeros de banda. Y para aumentar el factor
mediterráneo, en la bellísima. Atención encandilada se adaptan versos
del poeta valenciano Carlos Marzal.
También tiene denominación de origen la portada, cómo no: se trata de
un bonito ejemplo de socarrat, un tipo de azulejo medieval tradicional
de Valencia, que fue pintado por la madre de una amiga nuestra,
explica Fuertes: Lo vi y pensé que era perfecto para la portada. Una
portada campestre para un álbum en el que, en palabras de Bustamante,
se respira mucho campo.
Pruébalo. Puede que te suene a ridículo libro de autoayuda, pero esto
es mejor que cualquiera de esos artefactos, haz caso: siéntate en el
lugar más cómodo que tengas a mano (el suelo vale, si no te parece
demasiado hippie), desconecta todo tipo de teléfonos y pon Vivir para
creer a un volumen alto, pero no demasiado. Relájate, toma aire y
olerás la fauna y la flora del bosque mediterráneo.
Talismán
Trabajo De Verano
La Mujer Que No
Atención Encandilada
No Te Equivoques
Paraísos De Ilusión
Animales
Vivir Para Creer
La Suerte
Amor Pagano
Canción En La Fuente
Vías De Extinción
Cims I Abismes
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